martes, 29 de abril de 2014

¿Tiene el periodismo un componente narrativo?


Preguntarse si el periodismo tiene un componente narrativo es como preguntarse si la ópera tiene un componente musical, o si el realizar algún deporte exige un esfuerzo físico. La narrativa es algo inherente al periodismo, algo sin lo cual no podría llamarse como lo hace y tener diferentes géneros. Si no se incorporara la narrativa a los diferentes géneros periodísticos, estos serían meramente una relación de datos y hechos, un listado, tal vez.

Habrá quienes piensen que el componente narrativo no puede predominar en el periodismo, pues este acabaría convirtiéndose en literatura. Y tienen razón, hasta cierto punto. Es aquí cuando entran los géneros periodísticos en nuestro panorama: claramente no le puedes pedir a una noticia que tenga el mismo nivel narrativo que una crónica o un perfil.

Cada uno de los géneros tiene unas pautas establecidas sobre las cuales debe desarrollarse. Y son estas pautas las que definen qué tan literario o narrativo puede ser un artículo o una crónica. Aunque, si bien existen estas directrices, el resultado final dependerá mucho de condiciones externas como la longitud permitida, el número de palabras o columnas, incluso el estilo personal del redactor.

En fin, para gustos, los colores. Por ejemplo, el periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez, afirma que no hay distancia alguna entre el periodismo y la literatura. Además, dice que con la incorporación de los elementos narrativos en el periodismo, “se busca producir un proceso de identificación entre el lector y la noticia que está contando”.

Y aquí volverán a aparecer detractores y puristas que creen a rajatabla que los recursos literarios y narrativos se deben dejar para los libros; sin embargo, ¿serían capaces de sostener sus argumentos frente a personas como Ryszard Kapuściński o Jon Lee Anderson, dos grandes del periodismo que, claramente, incorporan la narrativa en sus reportajes, crónicas y noticias?

Evidentemente, hay recursos o herramientas que forman parte del mundo periodístico, dependiendo del formato que se vaya a publicar: noticia, reportaje, entrevista, artículo o columna, por poner algunos ejemplos. Hay que ceñirse estrictamente a los hechos, sin reflexiones u opiniones, en los primeros casos; no así cuando el autor aporta conocimientos, reflexiones o fabulaciones, llegado el caso.

Premios Nobel de Literatura como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa se iniciaron en el mundo literario a través del periodismo.  Con ellos no solo aparece el periodismo narrativo sino también la crónica. Esta última ejerce como una intermediaria entre ambos géneros, creándose una nueva perspectiva para el periodismo. Se trata de hacer relato los datos y cifras e incluso anécdotas constatadas con las fuentes necesarias que se tienen y para ello no sólo es necesario servirse de la literatura, sino que enriquece el relato.

En este caso, García Márquez, autor de “Cien años de soledad”, fue padre de apasionantes crónicas y reportajes haciendo uso de su buen manejo de la escritura, narrando hechos reales y puntuales con tal riqueza de recursos que más parecía estar leyendo un cuento o relato (por muy crudo que este fuera) que una noticia ‘pura y dura’ en el más estricto sentido de la palabra. Esa es la gran riqueza del periodista/escritor.

Un claro ejemplo es “Crónica de una muerte anunciada”, una obra que trata muy a fondo el periodismo, dando lecciones sobre cómo el profesional, con pocos datos, tiene que llevar a cabo una minuciosa investigación para obtener la mejor noticia,  y esto ya lo decía Gabo, como se le llamaba amistosamente: la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se escribe mejor. ¡Cuánta razón y qué atención hay que prestar a las palabras del maestro colombiano en estos tiempos en los que prima la inmediatez –con todas las ventajas que esta tiene! «Toda la vida he sido un periodista. Mis libros son libros de periodista aunque se vea poco. Pero esos libros tienen una cantidad de investigación y de comprobación de datos y de rigor histórico, de fidelidad a los hechos, que en el fondo son grandes reportajes novelados o fantásticos, pero el método de investigación y de manejo de la información y los hechos es de periodista».
Kapuscinski es otro ejemplo de periodista que compaginó su carrera con la literatura. Se convirtió así en el escritor polaco más traducido y publicado en el extranjero.
George Orwell fue, a lo largo de su vida,  conocido fundamentalmente por su labor periodística,  sobre todo como reportero. Sin embargo, hoy día lo que más se conoce de él es su obra narrativa, particularmente dos títulos que han tenido gran repercusión por los temas tratados: “1984” y “Rebelión en la granja”.

Él decía que “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”.
En la memoria son muchas las firmas que han quedado inmortalizadas como periodistas y escritores: Ernest Hemingway, Zola, Larra, Galdós, Miguel Delibes, Umbral, Raúl del Pozo, la reciente ganadora del Premio Cervantes, Elena Poniatiwska…. Si indagamos, la lista puede ser interminable.


Fuente 1 Fuente 2 Fuente 3 Fuente 4 Fuente 5 Isabela Cantos Vallecilla Gabriela Galarza Sueiro

3 comentarios:

  1. Estoy completamente de acuerdo con vosotras. Nos guste o no, el periodismo y la narrativa van de la mano y una prueba de ello son todos los autores que habéis puesto como ejemplos: Gabriel García Márquez, Hemingway…
    El hecho de que periodismo y narrativa estén relacionados, no implica que sean lo mismo y como decís "claramente no le puedes pedir a una noticia que tenga el mismo nivel narrativo que una crónica o perfil".
    Aquí os dejo una web sobre periodismo narrativo, que creo que puede ser interesante: http://nuevoscronistasdeindias.fnpi.org/roberto-herrscher-presenta-su-propia-guia-sobre-la-no-ficcion/.

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    1. Muchas gracias por tu comentario y por la recomendación de la web, tiene buena pinta.

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  2. Al fin y al cabo lo que hace el periodista es contar historias. Responder a las 5 ws no es más que crear el esqueleto de una narración, y ordenar hechos en una secuencia (qué es causa y qué es consecuencia) también lo es. Evidentemente, hay más espacio para recrearse en la narración en ciertos géneros, y parece claro que en nuestro tiempo es la crónica el género más en boga

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