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lunes, 5 de mayo de 2014

Ética en la información. Cuando se trata con la publicidad.

En la actualidad, y debido a la crisis económica, los medios de comunicación se ven en muchas ocasiones obligados a comercializar la información de manera que, en vez de ser periodistas, acaban convirtiéndose en vendedores de publicidad un hecho que ya en 2011 fue alertado por la APM (Asociación de la Prensa de Madrid) según publicaba EL MUNDO.
Las suculentas cantidades de dinero que se manejan en las campañas publicitarias suelen ser muy tentadoras para algunos profesionales de la información que buscan obtener ingresos extra. Por ello, cada vez es más frecuente ver rostros conocidos que ponen su cara o su voz en anuncios, especialmente de televisión donde se aprecia la tendencia de ciertos directores de las cadenas a supeditar los contenidos que emiten a la venta de publicidad.
Las marcas se insertan en la ficción de distintas maneras, pues las formas de publicitarse varían en función del medio de comunicación en el que vayan a emitirse los espacios publicitarios.
En televisión, el patrocinio, es decir, una marca que financia a un programa o parte de él a cambio de la mención en dicho espacio, es muy utilizado en programas, concursos y series de televisión y el product emplacement o emplazamiento de producto, la inserción de un producto en una producción audiovisual de ficción.
Sin embargo, en la radio y en la prensa, los anunciantes suelen focalizar la atención en los espacios informativos. Las cuñas y los publireportajes, a pesar de tener un objetivo meramente comercial, se emiten durante el transcurso de la programación conviviendo de esta forma con la información. Para que el emplazamiento sea legal hay que avisar a la gente que está viendo el programa con las siglas EP en el caso de la televisión o un aviso hablado en el de la radio.

El hecho de que los responsables de la información se dediquen a la publicidad resulta bastante perjudicial para sus carreras periodísticas ya que, en cierto modo, los espectadores se sienten estafados cuando acuden a un medio de comunicación en busca de conocer lo que está sucediendo y se encuentran campañas publicitarias que no responden a sus necesidades informativas.
Pero esto no es todo, a parte de la pérdida de credibilidad y la presumible disminución de su prestigio, los periodistas que deciden ser agentes publicitarios están obviando el código deontológico de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) el cual establece que “a fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad. Por ello, se entiende éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de las profesiones periodísticas y publicitarias". La imagen que tiene el informador en el ámbito de los telediarios, por ejemplo, es algo que aliena el valor del producto en cuanto a que es anunciado por una figura que representa la veracidad de la información y los datos contrastados; la persona más creíble. Esta es una de las razones principales por las cuales no sería ético mezclar información con publicidad.
El patrocinio tanto en programas como en eventos plantea ventajas para los medios de comunicación como pueden ser el aporte de dinero extra que reciben de las empresas a cambio de obtener publicidad y en algunos casos, una mejora de su imagen pública.
Sin embargo, no todo son beneficios. Los patrocinios corporativos a veces sitúan a los grandes medios de comunicación en situaciones complicadas al hacerles perder el control de su propia organización. Los compromisos pueden ser un acuerdo sobre el lugar en el que irá el logo del patrocinador o tan extremos como derechos exclusivos que podrían impedir que el equipo tenga patrocinadores adicionales o que puedan representar alguna competencia para el patrocinador inicial.
Además, conseguir un patrocinio también supone un aumento de presión para tener éxito para el medio de comunicación. Cuando un equipo o una persona logra un patrocinador de alto perfil, puede que eso aumente la presión para tener éxito, especialmente si el patrocinio involucra beneficios significativos. Muchas compañías rápidamente se convierten en patrocinadores de equipos y atletas que son conocidos por sus triunfos, pero rápidamente retiran su apoyo si el equipo o el atleta comienza a tener un rendimiento bajo o se ve envuelto en una situación que trae mala publicidad. Así como la parte patrocinada quiere evitar la promoción involuntaria, los patrocinadores quieren evitar una involuntaria promoción de una mala conducta pública.

Para evitar estas desventajas, el Reglamento de desarrollo de la Ley General de Comunicación Audiovisual 7/2010 aborda en uno de sus apartados sobre la publicidad la prohibición expresa del patrocinio en todo telediario, programa informativo y/o boletín de noticias según informaba el blog sobre televisión ¡Vaya tele! "tienen el derecho a que sus programas sean patrocinados, excepto los programas de contenido informativo de actualidad".


BIBLIOGRAFÍA:













Jesús Blanquiño Rodríguez
Sonia  Amuneke Rodríguez
2º periodismo D


domingo, 4 de mayo de 2014

Publicidad, publicidad y 3000 veces publicidad.

3000 es, aproximadamente, el número de impactos publicitarios que recibimos al día según la revista Muy Interesante. Entre todos los españoles vimos 8,6 millones de anuncios en 2011 solo en televisión. 2.237 son los millones de euros que ese año se invirtieron en publicidad televisiva. Más los 1815,3 millones de 2012, según el Estudio InfoAdex de la inversión publicitaria en España.

 Podríamos seguir aportando datos sobre el impacto de la publicidad en la televisión hasta saciar el apetito de una manada de economistas y sociólogos aburridos. Pero quizás sea más sencillo hacer el esfuerzo de encender la tele y ver cómo, desde el sofá de nuestro salón, somos vapuleados por decenas de anuncios. Ya no solo en los cortes publicitarios, sino que durante la propia emisión de los programas el presentador se levanta y, como hacen los buenos amigos, te recomienda el seguro de coche más barato del mercado, algo que es de agradecer según está la economía.

Publicidad pasiva en el programa "Sálvame"
 Un ejemplo perfecto para apreciar este fenómeno televisivo es un programa, cuyo nombre no recuerdo ahora mismo, presentado por Jorge Javier Vázquez junto a un grupo de profesionales que, al contrario de lo que puede parecer por la efusividad con la que gritan y gesticulan, no hay informaciones que les relacionen con ningún grupo hooligan del norte de Londres. En este espacio de la programación de Telecinco son innumerables las ocasiones en las que se interrumpe el contenido que se está tratando para anunciar desde jamones de pata negra hasta tarifas de móvil o los confortables colchones Lo Monaco de visco látex natura, a lo que también hay que sumarle las secciones patrocinadas y los anuncios pasivos que van desfilando por nuestra pantalla (todo esto me lo contó el primo de un amigo que tenía un amigo que veía el programa, porque yo no lo he visto nunca)

No obstante, que este tipo de programas dirigidos al entretenimiento incluyan estos reclamos no supone problema alguno más allá de lo molestos que pueden llegar a resultar. El verdadero problema llega cuando estas interrupciones publicitarias se meten dentro de formatos más informativos que basan su valía en el rigor y la veracidad. Si el presentador de los informativos introduce una noticia que perjudica a una empresa y después nos recomienda el producto de la marca rival, estamos perdiendo el cimiento más importante del periodismo: la credibilidad.

 El hecho de anunciar productos en medio de un telediario empezó a ser costumbre en las cadenas de nuestro país, por lo que se tomó la acertada decisión por parte del Estado de poner en marcha la Ley General de Comunicación el 7 de enero de 2012 estableciendo que las cadenas "tienen el derecho a que sus programas sean patrocinados, excepto los programas de contenido informativo de actualidad". Es decir, todos aquellos programas de noticas, de investigación, informativos o reportajes sobre las noticias políticas o económicas de actualidad.

Pero si algo nos caracteriza a los españoles es la famosa picardía que puso de moda allá por el siglo XVI Lázaro de Tormes. Así que ante la imposibilidad de introducir anuncios en medio de las noticias relacionadas con política y economía, las cadenas generalistas deciden meter toda la carga publicitaria en la sección de los deportes y del tiempo, evitando así perder la oportunidad de sacarle todo el provecho posible a estas franjas horarias tan cotizadas.

 ¿Qué supone esto? Pues que la pérdida de credibilidad sigue estando latente, solo que ahora la promoción primavera-verano de El Corte Inglés la anuncia el señor/a que da la información meteorológica y no él que da las noticias principales. Por ello, la ley de la que hablamos anteriormente no fue del todo efectiva, aunque dentro de lo que cabe, remedió en cierta medida la situación.

 La ley, aparte de todo lo ya comentado, supuso un cambio radical en la sección de deportes en la mayoría de los canales. En esta apartado, en los últimos años se han quitado el traje de cierta seriedad que exige la profesión periodística para ponerse las chanclas y cargarse la toalla al hombro, haciendo de estos espacios puro entretenimiento. Y aunque es cierto que el deporte en gran medida es entretenimiento, no se puede dejar de lado el rigor en un telediario. Este cambio sustancial en la sección de deportes ha hecho que la competitividad sea cada vez mayor y que cada vez cueste más dinero meter un anuncio en este momento del día (hasta 20.000 euros si el presentador habla del producto). Y no es para menos, pues los platós de los informativos se han convertido en auténticos escaparates decorados de pantallas colosales.

Comparativa del plató del telediario de Antena3 en 2001 y 2013


Aún con todo esto, que este cúmulo de argumentos negativos no nos nuble la vista, la publicidad es necesaria. Elemento fundamental para que el periodismo siga vivo, ya sea en la televisión, en la radio, en el periódico o en internet. Sin publicidad se moriría el modelo de la televisión en abierto tal y como lo conocemos hoy, pero es necesario saber diferenciar qué momento es apropiado para un anuncio y cuál no. Y no creemos que las noticias (supuestamente imparciales) sean esa ocasión oportuna para introducir un reclamo publicitario.

Publicidad de Puleva en la serie "Los Serrano".
La televisión consta de muchos otros espacios que se pueden aprovechar para colarnos la marca de un producto sin que ni siquiera nos cause una molestia, hablamos de las series y las películas. Pues ¿qué buena familia española tiene el atrevimiento de no desayunar leche Puleva como lo hacían los Serrano? ¿O a quién no le entran ganas de tomarse una CocaCola después de ver a Tony Soprano bebiéndose una en su chalet de New Jersey? Y si por desgracia, un día tienes la mala fortuna de despertarte del coma y verte envuelto en un apocalipsis zombi, ten por seguro que una refrescante Pepsi no te va a faltar nunca, o por lo menos eso es lo que nos enseñan en 28 días después.

En conclusión, la publicidad es el combustible que mueve el motor de todo medio de comunicación y por lo tanto es necesaria, pero siempre y cuando se utilice en un espacio óptimo para ello. La publicidad se tiene que adaptar al formato televisivo, nunca al revés.



 Fuentes: 
Fernández Vázquez, Jessica, y Feijóo Fernández, Beatriz. "La inclusión de publicidad en informativos: el caso de deportes cuatro."  (2012): 141-150. 

  ¿Tienden a mezclarse la publicidad y la información? ¿Cómo se insertan las marcas en la ficción o la información? ¿Qué problemas plantean? ¿Es ético que los informadores anuncien productos? ¿Está bien que haya anuncios en los informativos? ¿Qué problema plantea el patrocinio de programas y eventos?

José Pablo Contreras Darriba
Raúl Jorge Rodríguez                                                 2ºC

viernes, 2 de mayo de 2014

Más allá de las metáforas poéticas

¿Qué papel juegan las metáforas en la creatividad? ¿Cuáles tienden a repetirse? ¿Cambian las metáforas al cambiar los temas y objetos a los que se refieren? ¿Qué implicaciones sociales tiene el uso reiterado de ciertas metáforas?

Metáfora, según la definición que recoge la RAE, es el tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita.

Todos conocemos los típicos ejemplos de metáforas poéticas como: tus dientes son perlas o tus ojos son dos luceros, pero no solo existen metáforas en la poesía. Ya Pierce nos advertía: siempre es posible decir "esto es como aquello”. De hecho, en nuestro día a día, estamos continuamente formulando diferentes metáforas. Unas ya forman parte de nuestras lenguas y culturas; otras las vamos creando, estableciendo comparaciones con objetos de la realidad que conocemos y también con nuestra experiencia vital.

De esta forma, analizaremos numerosas metáforas que observamos en diferentes situaciones de la vida cotidiana, pertenecientes al ámbito de la publicidad, los refranes, los chistes, las frases hechas y las palabras en general, en las cuales se puede apreciar además sexismo en el lenguaje utilizado. 

Y… ¿qué es sexismo? La RAE lo define como la discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior a otro. Hablaremos, en este caso, de sexismo en el sentido de la discriminación a la mujer, denominado comúnmente machismo.

Metáforas sexistas en la publicidad



Ejemplo 1. Este anuncio publicitario pertenece a Media Markt. En el mismo podemos observar cómo la mujer aparece simplemente como un objeto de deseo y de satisfacción sexual para el hombre. Incluso se podría percibir una posición de inferioridad y sumisión.


    







Ejemplo 2. 
En este cartel de la Fundación Bancaja, podemos apreciar la posición del hombre como “cabeza de familia”, siendo él quien controla el dinero y toma las decisiones de mayor importancia en el hogar, excluyendo a las mujeres de las decisiones económicas más relevantes. También podemos entenderlo de otra manera, desde una visión tradicional de los roles masculino y femenino. Este hombre que aparece en el anuncio podría trabajar en el campo de los seguros, lo cual alejaría a las mujeres apartadas de espacios profesionales prestigiosos socialmente, asignándoles roles de cuidado del hogar y de la familia.
          


          






Metáforas sexistas en los refranes

Es evidente que el refranero español está repleto de machismo, una realidad en nuestra cultura que no es reciente ni está lejos de desaparecer. Veamos algunos ejemplos:

  • El vino en bota y las mujeres en pelotas. Aquí la mujer aparece como objeto de deseo del hombre. Si hacemos una segunda lectura, podemos entresacar que mientras el hombre se dedica al ocio (en este caso beber), las mujeres deben encargarse de complacer al hombre.
  • A la mujer y al ladrón no darle ocasión. Se presenta a la mujer como derrochadora y aficionada a “robarle” el dinero al hombre para gastárselo en todos sus caprichos. Una vez más, se puede entrever que la mujer depende económicamente del hombre, que es quien “lleva el dinero a casa”.

  Metáforas sexistas en los chistes



       
       
       

        
   Ejemplo 1. Hace una comparación entre las baldosas y las mujeres. Sabemos que las baldosas están en el suelo, en lo que pisamos todos los días. Entonces el chiste puede resultar bastante machista al compararlas con la mujer, dando por entendido que las mujeres están a los pies de los hombres, a su servicio.










Ejemplo 2. En este chiste podemos ver como el interlocutor 1 inicia la conversación de modo adecuado contando a su amigo que le ha comprado un collar a su esposa. El problema aparece cuando el interlocutor 2 entiende por comprar un collar, el comprar un collar para pasear a la esposa. Hay un fallo de entendimiento y en la comunicación. El interlocutor 2 compara sacar de paseo al perro con sacar de paseo a la mujer. Por tanto, podemos observar una actitud machista que degrada a la mujer como a un animal de compañía.




Metáforas sexistas en frases hechas

  • Los niños no lloran. Se lo solemos decir a los niños pequeños, pero ¿nos hemos parado a pensar en esta frase? Los niños (masculino) no lloran. ¿Entonces las niñas sí lloran? ¿Sí y solo ellas? ¿A caso no es el ser humano libre de llorar cuando lo necesita independientemente del sexo? Lo que pasa es que damos por hecho que los hombres son fuertes y que son ellos los que defienden a las débiles mujeres que somos.

  • Mujer tenías que ser. Hemos escuchado esta frase millones de veces. Incluso si la oímos nosotras hasta nos reímos o no decimos nada. Lo peor de todo es que muchas otras, curiosamente, también emplean esta expresión. ¿Nos estamos dando cuenta de que cuando la decimos consentimos que los hombres son mejores y superiores, y que las mujeres hacemos todo mal y que somos un desastre?


Metáforas sexistas en las palabras de uso cotidiano

  • Coñazo. Utilizada tanto por hombres como por mujeres. La decimos para explicar que algo es aburrido, que es un tostón, que es malo… Pero coñazo viene de coño, y éste, como sabemos, pertenece a la mujer. Así que con esta palabra estamos corroborando y reafirmando que las mujeres son aburridas, que son lo peor o que soportarlas es un tostón.

  • Hijo de puta. ¿Quién no ha dicho nunca esto? No necesitamos que nos digan qué es puta o prostituta. Si una de estas mujeres tiene un hijo, ¿por qué ha de ser malo? Es una madre como otra más. Pero cuando empleamos esta expresión, no solo hacemos referencia a las prostitutas, sino que al que se lo dices le estás comparando a su madre con una puta, y a él/ella como un hijo indecente, malo, indeseado, hijo de algo malo.


Ahora bien, aunque todos los ejemplos propuestos hayan girado en torno a la discriminación de la mujer en el lenguaje utilizado, debemos mencionar que también nos podemos encontrar con situaciones similares en las que se abusa de feminismo, si bien abunda más el machismo en la mayoría de los casos.

¿Realmente creéis que existe sexismo (en este caso machismo) en nuestra cultura popular (expresiones, refranes, palabras...)?

¿Consideráis ético que la publicidad utilice reiteradamente ciertas metáforas en relación a la visión tradicional del rol femenino (cuidado del hogar, de la familia, satisfacción de los deseos del hombre?

¿Nos hemos acostumbrado demasiado a oír o a decir expresiones de este tipo, haciéndonos "inmunes" (tanto mujeres como hombres) a las mismas?


Y para terminar, os dejamos un vídeo para que saquéis vuestras propias conclusiones.

http://www.youtube.com/watch?v=Md4hghTR-XA

Nosotras ya tenemos la nuestra. Este anuncio, que constituye un homenaje a los 300 años de la RAE, fue tachado de sexista porque se relaciona la mujer con la limpieza, además de atribuirle un uso pobre de la lengua. Consideramos que, incluso anuncios dirigidos a una institución encargada de cuidar nuestra lengua, caen en metáforas sexistas, al relacionar el lema de la RAE (Limpia, fija y da esplendor) con el rol femenino.

Esperemos que os haya gustado nuestro trabajo y ¡os animamos a que dejéis vuestra opinión!

Natalia Vázquez Giao
Carla Paulin Montes
2º C









domingo, 27 de abril de 2014

Sentimientos y emociones vs. información y argumentos

La pregunta que nos hacemos en cuanto a la publicidad de una marca es: ¿Existe una publicidad basada en argumentos o los sentimientos y sensaciones son más importantes?


A día de hoy vivimos en la sociedad del consumo y la publicidad es uno de los elementos clave que potencian este estilo de vida. El marketing, desde su creación, ha intentado que esta publicidad se adapte a las necesidades de una marca, disimulando, de alguna forma las carencias o debilidades de esta y haciendo que el consumidor DESEE (aunque no necesite) un producto de esa determinada marca.

La publicidad está muy presente en nuestra vida diaria. La podemos encontrar tanto en nuestra casa al escuchar la radio como en la calle, en vallas publicitarias o autobuses con grandes pancartas publicitarias. Las empresas son las responsables de utilizar grandes cantidades de dinero para crear campañas que, posteriormente, ayuden o impulsen su propia marca o producto. No solo entra en juego el elemento visual a la hora de promocionar un producto. ¿Quién no recuerda el famoso eslogan ''Con X de miXta'' o sus llamativos anuncios? Aquí la empresa Mahou supo cómo utilizar el tono humorístico para atraer a una audiencia que posteriormente adquiriera su cerveza.




En la publicidad se trata de decir mucho en poco tiempo con mensajes claros y concisos que creen una respuesta inmediata en los consumidores. Con frecuencia, se utilizan elementos que influyen directamente en los sentimientos del receptor para producir un impacto en la audiencia y, en cierto modo, incrementar sus ventas o al menos, dar a conocer su marca y ‘que sea recordada’ de alguna manera. Por ejemplo, en este anuncio de la empresa Cash Converters se apela al sentimiento de despecho o de cierto odio que una mujer puede sentir hacia su ex-marido. 
Pero no solo las empresas realizan este tipo de ‘publicidad emocional’. También se han unido diversos sectores del Gobierno y ONG’s, que realmente creen que esta forma de transmitir los mensajes conciencia más que la tradicional. Por ejemplo, en este vídeo de ‘Friends of Earth’ que pretende concienciar a las personas de que deben reciclar.




O este otro que pretende inculcar en los jóvenes sobre todo, a partir de una desagradable experiencia, la extendida frase de: ‘Si bebes no conduzcas’.



Como conclusión, afirmamos que, en la publicidad, los sentimientos y las emociones son más importantes que los argumentos o que la información 'pura y dura’. El mundo entero se mueve por emociones, por lo que no sirven de nada productos o marcas que transmitan ideas simples, que no vayan más allá. Lo que diferencia a unas personas de las otras como consumidores es precisamente el tipo de emociones que las mueven, por lo que un producto o una marca que ‘le haga sentir especial’ tendrá ventaja sobre otro que sea común, de ahí que las marcas blancas no puedan luchar contra las grandes empresas especializadas. Las marcas blancas buscan ser lo más universal posibles (por ejemplo, el gel de ducha de marca Hacendado), mientras que las grandes marcas especializadas buscan adaptarse al máximo número de consumidores posibles (por ejemplo, la marca L’Oreal, con su multitud de filiales que cubren un amplio sector del mercado de la belleza femenina).


domingo, 6 de abril de 2014

Transmedia: la nueva(y exitosa) narración, sinónimo de diversidad


El transmedia es una nueva forma de entender la narración de un relato para conseguir atraernos y hacernos participes de la historia pues, como dice el director español Guillem Gutiérrez, “el mundo audiovisual está construido para el espectador”.
En la narración transmedia, la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión. Aunque puedan compartir alguna característica, no debe confundirse con los productos franquiciados, cross-media, secuelas o adaptaciones.
Para distinguir conceptos, repasemos algunas definiciones:
·       El merchandising es el término empleado para los objetos que suelen regalarse con el objetivo de fortalecer una campaña, como podría ser el bolígrafo  o camiseta que todos hemos recibido, alguna vez, de una marca, partido político, etc.
·       Los productos licenciados son aquellos relacionados a una marca pero que están a la venta, no se regalan. Dentro de esta categoría podemos encontrar un peluche de Hello Kitty o Pocoyó, por ejemplo.
·       La multiplataforma consiste en narrar la misma historia en diferentes soportes, El Señor de los Anillos es un ejemplo, al ser la misma historia que la de los libros pero narrada con recursos cinematográficos.
·       El crossmedia consiste en extender una historia a distintos soportes los cuales no tienen sentido si no se experimenta el conjunto.
Fuente: Google
Entonces, ¿Dónde queda el transmedia? 
El transmedia consiste en que todas las iniciativas, productos o narraciones forman parte del relato y, lo que es más, son concebidas para que cumplan una función. Aportan valor al relato y no están desvinculadas, cada parte de la narración es única por la esencia de la plataforma en la que se ha desplegado: Cine, Internet, cómics, redes sociales, videojuegos, juegos de mesa.
Así, aportan unos recursos narrativos que van creciendo a medida en la que se sabe aprovechar cada ventana.
El Transmedia sirve para que el espectador pueda tener diferentes puntos de entrada a la historia. Así, como consumidores, consumimos una misma licencia en todos los soportes en los que se pueda, continuaremos la aventura en otro entorno. 
¿Cuándo surgió el concepto de transmedia?
En 1991, la académica Marsha Kinder, de la University of Southern California, acuñó el término para esta forma de contar historias, llamando a las franquicias que usaban aquel modelo “supersistemas comerciales transmedia”. Ella afirmaba que “la intertextualidad transmedia trabaja para posicionar a los consumidores como poderosos actores que rechazan la manipulación comercial”.
¿Dónde encontramos transmedia?
El transmedia está más arraigado en nuestra sociedad de lo que somos conscientes. Uno de los ejemplos más antiguos y más populares es Matrix, en la que los hermanos Wachowski crearon 3 películas y un videojuego. Los personajes principales del videojuego aparecen como secundarios en la película. Así mismo, en el videojuego The Matrix Online se completa el significado del final de la historia.
Muchas franquicias han adoptado este método para mejorar sus productos. Pokemon es el mejor ejemplo de esto. La franquicia se expande por diferentes plataformas desde el juego de cartas a la serie de TV, con películas, figuras de acción, peluches, merchandising y videojuegos. Todo se acompaña con un universo narrativo en el que el participante forma parte. Con la narración transmedia, el público es capaz de sumergirse en la historia a diferentes niveles.
Fuente: Google
Harry Potter también es transmedia, con sus 7 libros, 8 películas, videojuegos, parque temático que recrea su mundo mágico en la ciudad de Londres (¡cómo no!) y Pottermore ese portal digital en el que cada fan de la saga puede seguir creando una nueva historia alrededor del mundo de Harry Potter que cuenta con más de 36 millones de visitantes únicos a la plataforma.
El mundo de Harry Potter sigue en auge con la próxima película Bestias Fantásticas y Dónde Encontrarlas (Fantastic Beasts and Where to Find Them), que estará basada en un libro de texto ficticio de Hogwarts escrito por Newt Scamander y su argumento tendrá lugar 70 años antes del inicio de la saga, por lo que, como ha dicho la propia JK Rowling no es ni secuela ni precuela, sino una forma más de seguir extendiendo la magia que empezó hace ya 17 años.
Posiblemente, uno de los ejemplos más actuales sea el mundo Marvel que para reposicionar sus cómics ha producido su propias películas con la ayuda de la distribuidora Paramount Pictures desde el año 2008, con el estreno de Iron Man, han empezado a crear películas basadas en sus personajes principales llegando a estrenar hasta 3 películas por año. La franquicia Marvel ha extendido su visión transmedia hasta llegar a lanzar para los más pequeños el LEGO de los Superhéroes de Marvel  en el que los niños, o no tan niños,  tendrán a sus personajes favoritos para intentar construir una arma poderosa capaz de detener a Loki y su amigos villanos.
El transmedia en España.
Pero no todo el transmedia se realiza en Hollywood, a España ha llegado de la mano de la serie Águila Roja que tiene la página Miaguilaroja.com web pionera en el país relacionada con la serie en la que cada uno puede jugar a ser un personaje medieval, es un juego online en grupo.
La web de la serie también sirve para unir a los fans que, por ejemplo, hicieron un concurso para crear el poster correspondiente a la 2ª temporada de la serie. Y los actores tienen reuniones semanales online para hablar con los seguidores de las series de sus dudas.
En este vídeo (en inglés) nos hablan más de la visión transmedial de la serie:
Otros ejemplos de transmedia en España:
·       El silencio se mueve – novela transmedia de Fernando Marías
·       El Barco – serie de televisión de Antena 3 con una expansión del universo a través de los Twittersodios.
Definitivamente, el transmedia es la vida misma. Es unir todo para que podamos disfrutar de lo que nos gusta sin límites.
¿Estás listo para disfrutar de esta experiencia?


Fuentes:

Lycia Chávez Navarro

Rubén Galán Miguel

domingo, 30 de marzo de 2014

Greenwhasing: la treta publicitaria del siglo XXI

·¿Existe una publicidad basada en argumentos o los sentimientos y sensaciones son más importantes?
·¿Cómo se insertan las marcas en la ficción o la información? ¿Qué problemas plantean?
Rodrigo Inchaustegui / Javier Cosmea / Jorge García González


En la última década, la preocupación por el deterioro progresivo de nuestro planeta ha sido una cuestión que ha escalado posiciones, llegando a convertirse en una tendencia más que notoria en nuestros medios de comunicación y en el día a día de la sociedad occidental. Expresiones como “cambio climático” o “calentamiento global” han traspasado la dialéctica política o la agenda setting de los medios de comunicación para introducirse en el terreno cotidiano de los ciudadanos y sus conversaciones.
Las empresas e instituciones saben que ante esta “sensibilidad verde” que se viene gestando, ofrecer una imagen de responsabilidad con el medio ambiente puede reportarles un valor añadido que incida positivamente en su imagen y en sus cuentas. Según un estudio realizado por Havas Media en 2009, refleja que a pesar de la crisis económica, cuestiones como el desequilibrio social y el cambio climático forman parte de las preocupaciones de los ciudadanos. Un 77% de los consumidores españoles consultados en el informe, afirma premiar o castigar el comportamiento de las empresas en materia de sostenibilidad; y casi un 40% de la población está dispuesta a pagar un 10% más por productos sostenibles.

Datos como estos suponen un filón para directores de marketing y empresarios, y ha conducido a que empresas, como las energéticas o las automovilísticas, hayan reajustado en su listado de valores varias prioridades de cara a la galería. Así nace el greenwhasing, concepto entendido como la práctica comunicativa de algunas empresas o entidades para hacer creer al consumidor que sus productos o procedimientos a la hora de elaborarlos son respetuosos con el medio ambiente cuando realmente no lo son, o no lo son tanto como ellos mismos quieren hacer creer.


Este tipo de metodología lleva adquiriendo mucha relevancia en los últimos años, y buen ejemplo de ello fue el de la multinacional British Petroleum (BP), quien en julio del 2000 desarrolló una gran campaña de publicidad en EE.UU. con un coste de inversión de 200 millones de dólares con la finalidad de cambiar su identidad corporativa: un nuevo logotipo (un sol verde y amarillo), un nuevo eslogan (“Más allá del petróleo”) y mensajes verdes en vallas, medios de comunicación y carreteras. En marzo de 2006, BP vertió 200.000 galones de crudo en Alaska debido a que la empresa petrolera no hizo correctamente el mantenimiento de su oleoducto; y ello le obligó a pagar una multa de más de 60 millones de dólares por vulnerar las leyes medioambientales de Alaska. Mientras tanto, las acciones del lobbying de BP se centraban en conseguir la apertura de la National Wilderness Reserve de Alaska para extraer petróleo, así como el bloqueo de la legislación para frenar la emisión de gases de efecto invernadero en Estados unidos. La incongruencia entre las actuaciones y la política de marketing de la petrolera habla por sí sola.


Afortunadamente, en Europa, gobiernos y organismos de la industria publicitaria han comenzado a tomar cartas en el asunto. Ejemplo de ello fue la orden que emitió la autoridad publicitaria británica para retirar varios spots de Malasysian Palm Oil Council, en los que se calificaba al aceite de palma “un amigo del medio ambiente”, y se empleaban expresiones como “producido de forma sostenible desde 1917”. Otro ejemplo es el ocurrido en Noruega, donde entidad que supervisa la publicidad ha prohibido a los anunciantes de automóviles utilizar expresiones como “verde”, “limpio” o “amigo del medio ambiente”, al considerar que los coches “no pueden hacer nada bueno por el entorno excepto contaminar menos que otros coches”.


El fenómeno del greenwhasing pone en relieve el carácter siempre pragmático de la publicidad, envuelta en un bucle de metamorfosis vistiéndose siempre con el mejor ropaje que permita satisfacer sus propósitos. No obstante, desde el prisma jurídico, si el contenido de los mensajes “ecológicos” es cierto, no cabe ningún tipo de objeción a la hora de difundir tales mensajes; como tampoco puede considerarse ilegítimo el propósito de maximizar el beneficio siempre y cuando la publicidad se ajuste a unos criterios éticos y deontológicos.


Bibliografía

Libros:

· Susana de Andrés del Campo (2010): Otros fines de la publicidad. Comunicación Social, Sevilla/Zamora.

lunes, 24 de marzo de 2014

¿Publicidad o información?


Constantemente estamos expuestos a estímulos publicitarios que influyen en nuestra conducta de manera directa,  como decía la  “teoría de la aguja hipodérmica” de Laswell. Tenemos la idea de que sabemos diferenciar perfectamente lo que es publicidad de lo que es información, ¿pero esto es así realmente? Autores como  Dave Winer, investigador, escritor  e informático estadounidense, dice que “La publicidad será más y más segmentada hasta su desaparición, porque la publicidad perfectamente segmentada es información”.

Por lo tanto, si algo está claro, es que vivimos rodeados de publicidad, mucha de ella mezclada con información, pero siguiendo un esquema que no nos permite separar la una de la otra.  Así consiguen, las empresas,  transmitir el mensaje publicitario sin que nos demos cuenta de ello.

Más allá de la presencia que pueda tener en presa escrita a través un reportaje o noticia donde se nombren marcas conocidas sin avisar de que se trata de publicidad; un claro ejemplo lo tenemos en los informativos.
Los presentadores de los espacios informativos en televisión, que son vistos como fuentes fiables y que te van a proporcionar información real, se aprovechan de su fama o de su credibilidad para ser imagen de ciertas marcas.

Sí que se respeta La ley del Audiovisual que prohíbe los espacios publicitarios en los informativos que duren menos de treinta minutos, y los patrocinios; y que sí permite la publicidad entre el bloque de  información general y el de deportes, y entre el bloque de deportes y el del tiempo. Pero, ¿es éticamente correcto que estas personas en las que confías te intenten vender un producto?


“Los Manolos” de deportes cuatro aprovechan su fama como comunicadores y personajes televisivos para promocionar diversos productos como, en este caso, las maquinillas Gillete.


Aquí podemos ver a la  presentadora de deportes de Antena 3 utilizando su credibilidad como profesional para hacer una campaña de publicidad de Randstad.

Bajo nuestro punto de vista el hecho de que los informadores anuncien productos no es éticamente correcto en el momento en el que el profesional elige ser imagen de una determinada marca o producto por el beneficio económico que obtendrá y no porque ese producto sea realmente bueno. ¿El problema?, cómo saber diferenciar cuando es una cosa o cuando es la otra. 

Esta actuación de Ellen Degeneres es un ejemplo en tono humorístico de cómo las empresas buscan a personas con cierta importancia para poder vender sus productos con mayor facilidad; y cómo en este caso la ética personal estuvo por encima del beneficio económico.

Lamentablemente el problema no se queda solo en esto y se extiende a los patrocinios, que como hemos dicho antes están permitidos, pero que pueden suponer un grave inconveniente para la información.
Esta se ve condicionada por el dinero que las empresas invierten en estos patrocinios que pueden hacer que no  se hable mal de algo o que se dedique más tiempo a ciertas informaciones menos relevantes.

Otro problema más para el periodista y para la información de calidad. Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿está por encima la ética o el dinero? ¿es la publicidad en la información una forma de manipulación?¿os inspiran confianza estos comunicadores?



Grupo D Periodismo
Eva María Artigado Fernández
María López Valea