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jueves, 10 de abril de 2014

Ciudadano y periodista. ¿Una mezcla viable?

La aparición de las tecnologías de la información y de la comunicación, así como el desarrollo de Internet y el afianzamiento de las redes sociales en la actualidad, han supuesto una revolución en la manera de transmitir la información. Además de los medios tradicionales – radio, prensa y televisión – ha surgido una nueva forma de hacer periodismo. Los ciudadanos tienen la capacidad para convertirse en informadores, en unos nuevos periodistas, gracias a estas modernas herramientas. Los blogs, las redes sociales y algunas páginas web, sirven para dar una visión diferente de los hechos e incluso contar cosas que no tienen cabida en los medios de comunicación.

Esta nueva vertiente, suscita polémica entre los expertos de la comunicación. Por un lado, nos encontramos a los partidarios y defensores de este periodismo ciudadano que lo ven como una oportunidad para que la gente se exprese y contribuya a dar una mayor pluralidad informativa. En el otro extremo, están los partidarios de la necesidad de una formación, tanto profesional como ética, que permita transmitir los hechos y las informaciones de la forma más veraz y contrastada.

Oscar Espiritusanto, fundador de periodismociudadano.com y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, afirma que “la poca credibilidad de los medios, la democratización de las herramientas de comunicación y la popularización del uso de Internet permiten a ciudadanos y profesionales generar contenido en igualdad de condiciones técnicas”. Así, los ciudadanos pueden “informar de lo que los medios no informan, ofreciendo otro punto de vista documentado sobre una misma realidad”.

Una de las principales razones de la aparición de este periodismo 3.0, es la pérdida de credibilidad en los medios tradicionales. La inmovilidad de éstos, provoca una pérdida de interés y confianza, por lo que la gente se lanza a crear nuevas plataformas de difusión de información. Se caracterizan por la sustitución del flujo unidireccional informativo por una mayor presencia del diálogo y donde el feedback adquiere relevancia.

No obstante, este nuevo periodismo, necesita nutrirse de los grandes medios, así como que éstos últimos han encontrado en los “periodistas ciudadanos” una nueva fuente. Existen algunos casos de colaboración entre ambas partes, porque los grandes medios han sido testigos de este gran potencial, como por ejemplo: Al Jazeera, con The Stream; The Guardian, con The Guardian Witness; New York Times, con Watching Syria’s War, o CNN, con iReport, que cuenta actualmente con un millón de visitas mensuales aproximadamente, unas 10.000 piezas informativas cada seis meses y una inversión de 750.000 dólares anuales.
Otros defensores del periodismo ciudadano, como Dan Gillmor, señala la importancia que el periodista ha de saber escuchar a su audiencia, pues le puede servir de ayuda en muchas ocasiones.
Gabriel Sánchez, periodista, doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, opina que “el intercambio de papeles no es posible, pues si el emisor se convierte en receptor y éste es el que emite el mensaje, se distorsiona por completo el panorama de la comunicación”. Porque, a diferencia del resto de los ciudadanos, el periodista tiene un “compromiso con la verdad, la diferenciación entre información y opinión, la verificación de las noticias y las normas éticas que le incumben”.
El profesor Enrique de Aguinaga distinguía entre los periodistas titulados y los intrusos. La formación de los primeros les permite seleccionar, valorar y jerarquizar las noticias, además de la capacidad técnica que exige la transmisión de un mensaje. Sus estudios sirven para elaborar las noticias, redactarlas y para utilizar un procedimiento adecuado para que las noticias sean entendidas, tanto en prensa escrita, radio o televisión.
Por su parte, la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) hizo la siguiente definición de lo que significa ser periodista, en la que diferenció, como Aguinaga, entre los periodistas con título universitario y los que se dedican a la labor periodística aunque no tengan una formación específica para ello:
“El periodista es un profesional cuya labor consiste en facilitar información de actualidad e interés público, objetiva y veraz a la sociedad. Tiene la condición de periodista: a) todo licenciado en Periodismo por una universidad española y aquel que siendo licenciado en otra materia posea un máster en periodismo por una universidad española; b) toda persona que tenga por ocupación principal y remunerada la obtención, elaboración, tratamiento y difusión de información de actualidad, en cualquier medio o formato y que acredite tal actividad durante, al menos, tres años consecutivos”
Otro aspecto a señalar es que un periodista al uso cuenta con mayor acceso a las fuentes de información. Es más capaz de elegir entre los contactos adecuados para conseguir datos que un periodista ciudadano. Su experiencia le da la posibilidad de tener un conocimiento más amplio en la parcela de la actualidad en que se mueve.
Existen casos que apoyan estas dos posturas.
En Brasil, en junio de 2013, se sucedieron una serie de protestas contra la corrupción política, la subida del precio del transporte público y las enormes cantidades de dinero que se estaban destinando a preparar el Mundial de Fútbol de 2014. Los manifestantes se percataron de que los medios estaban haciendo muy poco seguimiento de las protestas y que éste no se correspondía con lo que estaba ocurriendo, así que comenzaron a informar por su cuenta. El siguiente vídeo sirve para ilustrar este fenómeno que se conoce como Midia Ninja.

Otro de los casos en los que el periodismo ciudadano ha cubierto la necesidad de información, es en las revueltas árabes o Primavera Árabe. Los medios internacionales se vieron en dificultades para enviar reporteros a los países en los que se dieron estas revueltas, además de la propaganda que se estaba proporcionando desde el poder. Estos obstáculos propiciaron que la información procediera de los propios manifestantes cuyos blogs y redes sociales fueron las fuentes de información más importantes.
No obstante, la participación de estos “nuevos periodistas” en los medios o como un nuevo elemento transmisor de información, puede llegar a ser comprometida y arriesgada en algún momento. Por ejemplo, en el programa iReporter de la CNN, donde los usuarios contribuyen con sus artículos, se publicó una noticia sobre un supuesto ataque cardíaco sufrido por Steve Jobs, el fundador de Apple. Dicha noticia, que resultó ser falsa, provocó fobia en el sector y un pronunciado desplome en la cotización de las acciones de la empresa.
Como ya hemos explicado, el periodismo ciudadano está lleno de ventajas y desventajas. Cuenta con defensores y detractores. Es una nueva herramienta informativa. Peligrosa y que ha de ser cogida con pinzas, pero necesaria y de gran utilidad en los tiempos tecnológicos que discurren.
Por: David Barreira Randulfe y Mario Talavera Felipe
Grupo: 2ºD Periodismo
BIBLIOGRAFÍA:

domingo, 6 de abril de 2014

Transmedia: la nueva(y exitosa) narración, sinónimo de diversidad


El transmedia es una nueva forma de entender la narración de un relato para conseguir atraernos y hacernos participes de la historia pues, como dice el director español Guillem Gutiérrez, “el mundo audiovisual está construido para el espectador”.
En la narración transmedia, la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión. Aunque puedan compartir alguna característica, no debe confundirse con los productos franquiciados, cross-media, secuelas o adaptaciones.
Para distinguir conceptos, repasemos algunas definiciones:
·       El merchandising es el término empleado para los objetos que suelen regalarse con el objetivo de fortalecer una campaña, como podría ser el bolígrafo  o camiseta que todos hemos recibido, alguna vez, de una marca, partido político, etc.
·       Los productos licenciados son aquellos relacionados a una marca pero que están a la venta, no se regalan. Dentro de esta categoría podemos encontrar un peluche de Hello Kitty o Pocoyó, por ejemplo.
·       La multiplataforma consiste en narrar la misma historia en diferentes soportes, El Señor de los Anillos es un ejemplo, al ser la misma historia que la de los libros pero narrada con recursos cinematográficos.
·       El crossmedia consiste en extender una historia a distintos soportes los cuales no tienen sentido si no se experimenta el conjunto.
Fuente: Google
Entonces, ¿Dónde queda el transmedia? 
El transmedia consiste en que todas las iniciativas, productos o narraciones forman parte del relato y, lo que es más, son concebidas para que cumplan una función. Aportan valor al relato y no están desvinculadas, cada parte de la narración es única por la esencia de la plataforma en la que se ha desplegado: Cine, Internet, cómics, redes sociales, videojuegos, juegos de mesa.
Así, aportan unos recursos narrativos que van creciendo a medida en la que se sabe aprovechar cada ventana.
El Transmedia sirve para que el espectador pueda tener diferentes puntos de entrada a la historia. Así, como consumidores, consumimos una misma licencia en todos los soportes en los que se pueda, continuaremos la aventura en otro entorno. 
¿Cuándo surgió el concepto de transmedia?
En 1991, la académica Marsha Kinder, de la University of Southern California, acuñó el término para esta forma de contar historias, llamando a las franquicias que usaban aquel modelo “supersistemas comerciales transmedia”. Ella afirmaba que “la intertextualidad transmedia trabaja para posicionar a los consumidores como poderosos actores que rechazan la manipulación comercial”.
¿Dónde encontramos transmedia?
El transmedia está más arraigado en nuestra sociedad de lo que somos conscientes. Uno de los ejemplos más antiguos y más populares es Matrix, en la que los hermanos Wachowski crearon 3 películas y un videojuego. Los personajes principales del videojuego aparecen como secundarios en la película. Así mismo, en el videojuego The Matrix Online se completa el significado del final de la historia.
Muchas franquicias han adoptado este método para mejorar sus productos. Pokemon es el mejor ejemplo de esto. La franquicia se expande por diferentes plataformas desde el juego de cartas a la serie de TV, con películas, figuras de acción, peluches, merchandising y videojuegos. Todo se acompaña con un universo narrativo en el que el participante forma parte. Con la narración transmedia, el público es capaz de sumergirse en la historia a diferentes niveles.
Fuente: Google
Harry Potter también es transmedia, con sus 7 libros, 8 películas, videojuegos, parque temático que recrea su mundo mágico en la ciudad de Londres (¡cómo no!) y Pottermore ese portal digital en el que cada fan de la saga puede seguir creando una nueva historia alrededor del mundo de Harry Potter que cuenta con más de 36 millones de visitantes únicos a la plataforma.
El mundo de Harry Potter sigue en auge con la próxima película Bestias Fantásticas y Dónde Encontrarlas (Fantastic Beasts and Where to Find Them), que estará basada en un libro de texto ficticio de Hogwarts escrito por Newt Scamander y su argumento tendrá lugar 70 años antes del inicio de la saga, por lo que, como ha dicho la propia JK Rowling no es ni secuela ni precuela, sino una forma más de seguir extendiendo la magia que empezó hace ya 17 años.
Posiblemente, uno de los ejemplos más actuales sea el mundo Marvel que para reposicionar sus cómics ha producido su propias películas con la ayuda de la distribuidora Paramount Pictures desde el año 2008, con el estreno de Iron Man, han empezado a crear películas basadas en sus personajes principales llegando a estrenar hasta 3 películas por año. La franquicia Marvel ha extendido su visión transmedia hasta llegar a lanzar para los más pequeños el LEGO de los Superhéroes de Marvel  en el que los niños, o no tan niños,  tendrán a sus personajes favoritos para intentar construir una arma poderosa capaz de detener a Loki y su amigos villanos.
El transmedia en España.
Pero no todo el transmedia se realiza en Hollywood, a España ha llegado de la mano de la serie Águila Roja que tiene la página Miaguilaroja.com web pionera en el país relacionada con la serie en la que cada uno puede jugar a ser un personaje medieval, es un juego online en grupo.
La web de la serie también sirve para unir a los fans que, por ejemplo, hicieron un concurso para crear el poster correspondiente a la 2ª temporada de la serie. Y los actores tienen reuniones semanales online para hablar con los seguidores de las series de sus dudas.
En este vídeo (en inglés) nos hablan más de la visión transmedial de la serie:
Otros ejemplos de transmedia en España:
·       El silencio se mueve – novela transmedia de Fernando Marías
·       El Barco – serie de televisión de Antena 3 con una expansión del universo a través de los Twittersodios.
Definitivamente, el transmedia es la vida misma. Es unir todo para que podamos disfrutar de lo que nos gusta sin límites.
¿Estás listo para disfrutar de esta experiencia?


Fuentes:

Lycia Chávez Navarro

Rubén Galán Miguel

miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Cómo podemos separar la ficción de la realidad en la era de la información? Descartar rumores y hacer noticias contrastadas

Vivimos en la conocida era de la información, en la que hay una cantidad inabarcable de ésta. En los medios de comunicación ya no se pretende informar bien, sino informar con rapidez; y con el boom de los diarios en Internet y el aumento del uso de redes sociales la competencia por ser los primeros en informar hace que se produzcan errores periodísticos y así una confusión entre lo que es realidad y lo que es ficción.
Primero deberíamos poder diferenciar entre lo que es un texto real y lo que es un texto ficticio. Un texto real, en periodismo, debe reflejar de la manera más objetiva posible la realidad que representa y además debe estar contrastado, es decir, que las fuentes consultadas sean fiables. En cualquier noticia verdadera publicada existe un texto real.
Por el contrario, un texto ficticio no tiene por qué asemejarse a la realidad, ni siquiera debe tratar de un hecho que haya ocurrido. En periodismo podríamos designar como texto ficticio una noticia falsa o aquel que a partir de una realidad construye otra paralela con la que sí estaría relacionado.
A veces el problema de publicar una noticia que resulta ser falsa no reside en el no contrastar, sino en tomar por cierto cualquier hecho que cuente cualquiera. Por ejemplo, nos hemos acordado de cómo Jordi Évole, el follonero, consiguió que en casi todos los medios nacionales se publicara esta información: Mari Carmen aseguraba que había metido en la lavadora el segundo premio de la Lotería Nacional y resultó ser que Mari Carmen había sido contrata por Jordi Évole para que fingiera ante los medios haber sido premiada. La noticia era falsa y los medios lo publicaron. Tras la emisión del programa del follonero los medios aclararon que todo había sido una broma de Évole.

Otro conocido patinazo de la prensa española tuvo lugar tras los atentados del 11 de marzo. El problema en este caso tampoco se trataba de haber tenido acceso a la fuente equivocada, sino de dar por hecho unas informaciones que aún no estaban demostradas. Tanto 'El País' como 'El Mundo' sacaron en portada una noticia que resultó ser falsa, dado que los atentados no fueron obra de ETA. Por lo tanto, el texto con el que venían estos diarios, era ficticio porque no era real, sino inventado.

Hace escasas semanas, Jordi Évole llevó a cabo el “experimento” conocido como Operación Palace, en el que se mostraba a la audiencia cómo el golpe de estado del 23 de febrero en realidad fue una película dirigida por José Luis Garci. Gran parte de la audiencia quedó cautivada por este programa y se sintieron indignados pensando que habían vivido una gran mentira que no había salido a la luz hasta ahora. ¿Qué consiguió Jordi Évole con ésto?, ¿reírse de la gente? En nuestra opinión dio una lección a todo aquel que estuviera viendo el programa, ya que estamos en un punto en el que nos creemos absolutamente todo lo que los medios nos cuentan. Él mismo afirmó en una entrevista días más tarde que “hay portadas de periódicos que en la contraportada no te dicen que es falso”.
Para poder hacer noticias contrastadas y descartar los rumores, los medios de comunicación deberían evitar que primase antes la velocidad que la buena información. Para ello, los periodistas deberían contrastar muy bien sus fuentes antes de dar por sentado que una información es creíble o verdadera. Las redes sociales han traido consigo un gran número de ventajas entre sus usuarios, pero también cabe añadir que muchas informaciones falsas publicadas por medios, han sido sacadas de Twitter.
Una de las principales características de Twitter es su velocidad. Cualquier persona, esté en la parte del mundo en la que esté, puede estar informado de todo lo que pasa a través de sus seguidores. Todos los medios de comunicación cuentan con un perfil en esta red social, y se encargan de publicar sus noticias ahí, además de tweets 'última hora'.
Pero no es oro todo lo que reluce, y es que un gran problema de que los medios estén presentes en Twitter es que, con tal de ser los primeros en publicar un tweet o una noticia en exclusiva, a veces no contrastan la información y terminan por publicar una noticia que resulta ser falsa, ficticia.
Imagen: @llourinho

En esta imagen, a pesar de que no se ve con mucha claridad, se demuestra como los medios, en ocasiones, se limitan a publicar una noticia sin contrastarla. Una cuenta de Twitter se pone en contacto con otra que tiene muchos seguidores y planean que el primero escriba un tweet polémico pero falso, y el segundo le dará retweet para que fluya la noticia. El tweet era el siguiente: “Seleccionador de Qatar: me dijeron que votara al portugués para limpiar la imagen de Blatter ya que aquí se celebrará el Mundial”. Como se ve en la imagen, algunos medios descartaron la opción de que fuera un mero rumor y lo publicaron como noticia real. Este es solo un ejemplo, pero existen muchos casos más.

Respondiendo a cómo podemos separar realidad de ficción en la era que vivimos, creemos que los medios deberían ocuparse más de contrastar las informaciones y por supuesto, de recurrir a fuentes fiables y citarlas siempre. La inmediatez es importante, por supuesto, y el auge de las redes sociales dificulta la acción de los medios pero dichos medios no pueden permitirse el lujo de fallar a la audiencia. El principal problema de internet es precisamente la rapidez con la que una información sale a la luz y son los comunicadores los que no deben quedarse en lo superficial de la información, sino que deben ir al fondo de la noticia para investigar si se trata de algo real o ficticio.  Que vuelva el periodismo de investigación, de calle, de contraste. Pero en caso de que los medios publiquen algo ficticio como real, la población debería también ejercer una labor de contraste y no quedarse con cualquier cosa que lea. El ciudadano debe estar preparado para recibir un bombardeo de noticias diario, y debería saber contrastar para no creerse todo lo que los medios le cuentan.


Irene Rodríguez
Raquel Mezquita

2º D periodismo

lunes, 24 de marzo de 2014

¿Publicidad o información?


Constantemente estamos expuestos a estímulos publicitarios que influyen en nuestra conducta de manera directa,  como decía la  “teoría de la aguja hipodérmica” de Laswell. Tenemos la idea de que sabemos diferenciar perfectamente lo que es publicidad de lo que es información, ¿pero esto es así realmente? Autores como  Dave Winer, investigador, escritor  e informático estadounidense, dice que “La publicidad será más y más segmentada hasta su desaparición, porque la publicidad perfectamente segmentada es información”.

Por lo tanto, si algo está claro, es que vivimos rodeados de publicidad, mucha de ella mezclada con información, pero siguiendo un esquema que no nos permite separar la una de la otra.  Así consiguen, las empresas,  transmitir el mensaje publicitario sin que nos demos cuenta de ello.

Más allá de la presencia que pueda tener en presa escrita a través un reportaje o noticia donde se nombren marcas conocidas sin avisar de que se trata de publicidad; un claro ejemplo lo tenemos en los informativos.
Los presentadores de los espacios informativos en televisión, que son vistos como fuentes fiables y que te van a proporcionar información real, se aprovechan de su fama o de su credibilidad para ser imagen de ciertas marcas.

Sí que se respeta La ley del Audiovisual que prohíbe los espacios publicitarios en los informativos que duren menos de treinta minutos, y los patrocinios; y que sí permite la publicidad entre el bloque de  información general y el de deportes, y entre el bloque de deportes y el del tiempo. Pero, ¿es éticamente correcto que estas personas en las que confías te intenten vender un producto?


“Los Manolos” de deportes cuatro aprovechan su fama como comunicadores y personajes televisivos para promocionar diversos productos como, en este caso, las maquinillas Gillete.


Aquí podemos ver a la  presentadora de deportes de Antena 3 utilizando su credibilidad como profesional para hacer una campaña de publicidad de Randstad.

Bajo nuestro punto de vista el hecho de que los informadores anuncien productos no es éticamente correcto en el momento en el que el profesional elige ser imagen de una determinada marca o producto por el beneficio económico que obtendrá y no porque ese producto sea realmente bueno. ¿El problema?, cómo saber diferenciar cuando es una cosa o cuando es la otra. 

Esta actuación de Ellen Degeneres es un ejemplo en tono humorístico de cómo las empresas buscan a personas con cierta importancia para poder vender sus productos con mayor facilidad; y cómo en este caso la ética personal estuvo por encima del beneficio económico.

Lamentablemente el problema no se queda solo en esto y se extiende a los patrocinios, que como hemos dicho antes están permitidos, pero que pueden suponer un grave inconveniente para la información.
Esta se ve condicionada por el dinero que las empresas invierten en estos patrocinios que pueden hacer que no  se hable mal de algo o que se dedique más tiempo a ciertas informaciones menos relevantes.

Otro problema más para el periodista y para la información de calidad. Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿está por encima la ética o el dinero? ¿es la publicidad en la información una forma de manipulación?¿os inspiran confianza estos comunicadores?



Grupo D Periodismo
Eva María Artigado Fernández
María López Valea