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domingo, 6 de abril de 2014

Transmedia: la nueva(y exitosa) narración, sinónimo de diversidad


El transmedia es una nueva forma de entender la narración de un relato para conseguir atraernos y hacernos participes de la historia pues, como dice el director español Guillem Gutiérrez, “el mundo audiovisual está construido para el espectador”.
En la narración transmedia, la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión. Aunque puedan compartir alguna característica, no debe confundirse con los productos franquiciados, cross-media, secuelas o adaptaciones.
Para distinguir conceptos, repasemos algunas definiciones:
·       El merchandising es el término empleado para los objetos que suelen regalarse con el objetivo de fortalecer una campaña, como podría ser el bolígrafo  o camiseta que todos hemos recibido, alguna vez, de una marca, partido político, etc.
·       Los productos licenciados son aquellos relacionados a una marca pero que están a la venta, no se regalan. Dentro de esta categoría podemos encontrar un peluche de Hello Kitty o Pocoyó, por ejemplo.
·       La multiplataforma consiste en narrar la misma historia en diferentes soportes, El Señor de los Anillos es un ejemplo, al ser la misma historia que la de los libros pero narrada con recursos cinematográficos.
·       El crossmedia consiste en extender una historia a distintos soportes los cuales no tienen sentido si no se experimenta el conjunto.
Fuente: Google
Entonces, ¿Dónde queda el transmedia? 
El transmedia consiste en que todas las iniciativas, productos o narraciones forman parte del relato y, lo que es más, son concebidas para que cumplan una función. Aportan valor al relato y no están desvinculadas, cada parte de la narración es única por la esencia de la plataforma en la que se ha desplegado: Cine, Internet, cómics, redes sociales, videojuegos, juegos de mesa.
Así, aportan unos recursos narrativos que van creciendo a medida en la que se sabe aprovechar cada ventana.
El Transmedia sirve para que el espectador pueda tener diferentes puntos de entrada a la historia. Así, como consumidores, consumimos una misma licencia en todos los soportes en los que se pueda, continuaremos la aventura en otro entorno. 
¿Cuándo surgió el concepto de transmedia?
En 1991, la académica Marsha Kinder, de la University of Southern California, acuñó el término para esta forma de contar historias, llamando a las franquicias que usaban aquel modelo “supersistemas comerciales transmedia”. Ella afirmaba que “la intertextualidad transmedia trabaja para posicionar a los consumidores como poderosos actores que rechazan la manipulación comercial”.
¿Dónde encontramos transmedia?
El transmedia está más arraigado en nuestra sociedad de lo que somos conscientes. Uno de los ejemplos más antiguos y más populares es Matrix, en la que los hermanos Wachowski crearon 3 películas y un videojuego. Los personajes principales del videojuego aparecen como secundarios en la película. Así mismo, en el videojuego The Matrix Online se completa el significado del final de la historia.
Muchas franquicias han adoptado este método para mejorar sus productos. Pokemon es el mejor ejemplo de esto. La franquicia se expande por diferentes plataformas desde el juego de cartas a la serie de TV, con películas, figuras de acción, peluches, merchandising y videojuegos. Todo se acompaña con un universo narrativo en el que el participante forma parte. Con la narración transmedia, el público es capaz de sumergirse en la historia a diferentes niveles.
Fuente: Google
Harry Potter también es transmedia, con sus 7 libros, 8 películas, videojuegos, parque temático que recrea su mundo mágico en la ciudad de Londres (¡cómo no!) y Pottermore ese portal digital en el que cada fan de la saga puede seguir creando una nueva historia alrededor del mundo de Harry Potter que cuenta con más de 36 millones de visitantes únicos a la plataforma.
El mundo de Harry Potter sigue en auge con la próxima película Bestias Fantásticas y Dónde Encontrarlas (Fantastic Beasts and Where to Find Them), que estará basada en un libro de texto ficticio de Hogwarts escrito por Newt Scamander y su argumento tendrá lugar 70 años antes del inicio de la saga, por lo que, como ha dicho la propia JK Rowling no es ni secuela ni precuela, sino una forma más de seguir extendiendo la magia que empezó hace ya 17 años.
Posiblemente, uno de los ejemplos más actuales sea el mundo Marvel que para reposicionar sus cómics ha producido su propias películas con la ayuda de la distribuidora Paramount Pictures desde el año 2008, con el estreno de Iron Man, han empezado a crear películas basadas en sus personajes principales llegando a estrenar hasta 3 películas por año. La franquicia Marvel ha extendido su visión transmedia hasta llegar a lanzar para los más pequeños el LEGO de los Superhéroes de Marvel  en el que los niños, o no tan niños,  tendrán a sus personajes favoritos para intentar construir una arma poderosa capaz de detener a Loki y su amigos villanos.
El transmedia en España.
Pero no todo el transmedia se realiza en Hollywood, a España ha llegado de la mano de la serie Águila Roja que tiene la página Miaguilaroja.com web pionera en el país relacionada con la serie en la que cada uno puede jugar a ser un personaje medieval, es un juego online en grupo.
La web de la serie también sirve para unir a los fans que, por ejemplo, hicieron un concurso para crear el poster correspondiente a la 2ª temporada de la serie. Y los actores tienen reuniones semanales online para hablar con los seguidores de las series de sus dudas.
En este vídeo (en inglés) nos hablan más de la visión transmedial de la serie:
Otros ejemplos de transmedia en España:
·       El silencio se mueve – novela transmedia de Fernando Marías
·       El Barco – serie de televisión de Antena 3 con una expansión del universo a través de los Twittersodios.
Definitivamente, el transmedia es la vida misma. Es unir todo para que podamos disfrutar de lo que nos gusta sin límites.
¿Estás listo para disfrutar de esta experiencia?


Fuentes:

Lycia Chávez Navarro

Rubén Galán Miguel

miércoles, 2 de abril de 2014

Mío. Tuyo. Nuestro.

¿Dónde está el límite entre lo público y lo privado? ¿Cambia nuestra forma de comunicarnos si sospechamos que estamos siendo espiados o vigilados? 

"Eterna vigilancia es el precio de la libertad"
Thomas Jefferson

La necesidad de comunicarnos existe desde hace millones de años, y sin ella, aquellos primeros hombres de las cavernas no habrían podido informar a su grupo de dónde había alimento o de que les acechaba algún peligro. La diferencia es que aunque el mensaje no cambie tanto en su esencia, sí lo hace en la forma, y en su transmisión. La comunicación se adapta a la evolución; han cambiado los patrones de consumo, cambian los receptores y por tanto el resto de los elementos implicados en el proceso. La comunicación, por tanto, es creativa. 

Dice Gabriel García Márquez que todos tenemos tres vidas: una pública, una privada y una secreta. Mientras que la vida íntima es la esfera más interna de la persona, su vida amorosa, sexual y espiritual; la vida privada es el círculo familiar y más cercano y la vida pública es la propia del derecho a la información. Pero cabría hacer una diferenciación espacial de lo público y lo privado ya que no todo lo que acontece en el ámbito privado está vedado para el derecho a la información y no todo lo público debe ser difundido. El sentido común es la línea que marca el límite entre ambos espacios.

Actualmente asistimos a una era en la que la tecnología y los medios de comunicación establecen y posibilitan un patrón de relaciones que anteriormente no eran posibles. Cualquier persona en cualquier parte del mundo puede saber lo que otra está haciendo. Es más, cualquier persona en cualquier parte del mundo está deseando contar lo que está haciendo. Se ha despertado en los seres humanos una necesidad casi adictiva de crear, y de creer que otros quieren saber qué hacemos, qué comemos, qué ropa vamos a ponernos o dónde estoy en este momento tomando un café. El uso de las redes sociales es un ejemplo de ello, pero también su causa. Todos queremos estar. Estar significa subir fotografías, escribir algo con lo que los demás se emocionen, se rían, cualquier cosa, pero que les provoque algo para que recuerden que seguimos ahí. Un “Me Gusta”, “un retweet”... es suficiente para hacernos saber que nuestro mensaje ha sido recibido y que ha sido efectivo. Y es en ese momento en el que buscamos hacernos ver, que nosotros mismos podemos llegar a debilitar la línea que separa lo privado de lo público.

Así, aparecen en programación los exitosos formatos conocidos como Realitys Shows. Se considera Reality Show o programa de telerrealidad a aquel programa perteneciente a un genero televisivo en el cual se muestra lo que ocurre a personas reales. Para ello se basan principalmente en enseñar momentos de la vida cotidiana, del día a día, de personas no conocidas a la audiencia. Muestran su vida privada en público. Sí. Pero con consentimiento expreso de la persona.

Conocido es por todos el fenómeno Gran Hermano, que después de 14 temporadas, sigue siendo un líder de audiencia y siempre con el mismo esquema: seleccionan a X personas desconocidas, los sitúan en el interior de una casa, hacen desaparecer cualquier contacto con el exterior y ponen miles de cámaras por todos lados, que no dejen ni un hueco sin grabar. Esas personas saben que detrás de esas cámaras hay gente vigilando cada movimiento, observándolo y esperando cualquier anécdota que puedan comentar. Ellos saben que “espían” y nosotros sabemos que “espiamos”. Ahora bien, ¿cómo es su comportamiento ante nosotros? Como saben que los miramos para divertirnos, actúan en consecuencia. Cambian su forma de ser y, por tanto, también su forma de comunicarse. Buscan ser graciosos, llamar la atención, crear polémica... hacerse notar, en resumen. Utilizan muletillas, usan expresiones que todo el mundo conoce, le dan más énfasis a sus palabras... Sin embargo, con el paso de los días, los concursantes se olvidan de las cámaras (es imposible representar un papel durante tantos días o al menos eso afirman los concursantes) y también se olvidan de los que están detrás de ella. Vuelven a retomar su forma de ser y su forma de comunicarse. Ya no necesitan destacar tanto. Los “Ay, qué graciosa es Fulanita” se convierten en “A Fulanita le pasa algo que ahora está como apagada”.

Ahora bien, ellos han accedido a eso. Nadie está emitiendo nada que ellos no quieran. Pero ¿qué pasa cuando lo privado y lo público se convierten en uno sin que la persona lo requiera? Nos referimos a esos individuos que por ser conocidos o por tener un puesto con relevancia tienen que soportar que haya alguien detrás dispuesto a sacar cualquier momento de su vida. Ejemplo: Cuatro periodistas confirman que la mujer de Rajoy abortó en España en 1998. En esta noticia podemos ver como los autores se meten sin más en la vida privada e íntima de la mujer del Presidente del Gobierno Español. Dicen que sufrió un aborto natural solo para recriminar la Ley de Aborto de Gallardón. Argumentan su contrariedad a un tema político con un tema privado. Los afectados se sienten espiados, como los que están en la casa de Gran Hermano pero sin pedirlo, y cambian su forma de ser cuando están fuera, cambian en el trato con los medios e, incluso, cuando están con sus amigos, cambian los temas de los que hablan y la manera en que lo hacen por miedo a que se difunda.

Otro ejemplo donde vemos que lo público y lo privado se entremezclan lo hemos visto en los escraches, manifestaciones que se realizan frente al domicilio privado de una persona para denunciar una situación. La persona escracheada se defiende diciendo que entran en el círculo de su vida privada. Los que lo realizan afirman que la esfera pública y la privada están relacionadas, por eso se va hasta la puerta de su casa, pero no se pasa de ahí. Y eso es lo que lo legitima.


En conclusión, si quieres que la gente entre en tu vida como un participante de un Reality o una vlogger como esta:



O como los participantes de ciertos programas a quienes no les importa ponerle un precio a su vida íntima:


Genial. Pero si quieres conservar tu vida privada en la intimidad, se tiene que respetar.  
El límite entre lo público y lo privado tendría que estar donde cada persona quiera situarlo. 




¿Y tu vida privada qué precio tiene?
  



Begoña Zabala Galindo
María García Gil
2º C de Periodismo

lunes, 17 de marzo de 2014

No es humor todo lo que reluce

Grupo formado por:
José Miguel Mancheño Lominchar
Beatriz Gutiérrez Blanca
2º C – Periodismo


Vamos a romper el hielo en este blog intentando responder a una cuestión que nos es muy cercana, aunque no lo parezca: ¿Cómo se logra que una interpretación incorrecta tenga carácter humorístico, por ejemplo, en los chistes?

Cuando alguien nos cuenta un chiste, no caemos en la cuenta de que el efecto humorístico reside en principios semióticos, no en cómo nos lo cuente el sujeto en cuestión (aunque también influye).

Para empezar, todos sabemos que el lenguaje es un signo, que designa realidades. Por ello, por ejemplo, existen palabras tabú. Pero lo que en verdad es un tabú son las realidades que representan. En nuestro caso, si designamos a realidades cómicas o graciosas, el humor está asegurado. Sin embargo, vamos a ir más allá. Queremos saber qué elementos formales del lenguaje otorgan a un enunciado humor.

Todos los hablantes de una lengua, debido a ese conocimiento intuitivo que tenemos de ella, podemos llevar a cabo metarrepresentaciones de lo que estamos hablando y de lo que el otro tiene en mente (presuposiciones o implicaturas). Sin embargo, no siempre el otro hablante piensa lo mismo que nosotros tenemos en mente, dentro, siempre, de un contexto comunicativo determinado.
Es este nuestro ámbito de estudio: la falta de relación existente entre lo que dice un hablante y lo que otro interpreta. Ahí reside el humor.


Para estudiar las estructuras del humor, debemos partir de la Teoría semántica en los esquemas de Raskin y la Teoría de la relevancia en los esquemas de Curcó o Yus. Sin embargo, todas parten del Principio de Cooperación de Grice.

El Principio de Cooperación es un supuesto pragmático por el que se espera un determinado comportamiento en los interlocutores, debido a un acuerdo previo. Es la guía de los interlocutores en un proceso comunicativo.
Grice, su precursor, lo define así: “Haga que su contribución a la conversación sea, en cada momento, la requerida por el propósito o la dirección del intercambio comunicativo en el que usted está involucrado”.
Es decir, afirma que el hablante hace todo lo posible para explicarse y el oyente para entenderlo.
Es este un principio no normativo, aceptado por todos los actores involucrados en una conversación.

Grice establece un análisis lógico de los elementos que rigen una conversación. Para ello, intenta establecer los mecanismos que regulan el intercambio comunicativo y la interpretación de los enunciados. Es decir, estudia los mecanismos responsables de la información implícita. Por ello, divide este principio según 4 máximas:

Máxima de Cantidad
Se refiere a la cantidad de información que debe darse. Es decir, proporcionar tanta información como sea necesaria y no más de la requerida.

Máxima de Cualidad (o calidad)
Se refiere a la verdad de la contribución. Es decir, que la información sea verdadera. No afirmar lo que crea falso o de lo que carezca de pruebas.

Máxima de Relación (o relevancia)
Grice lo ejemplifica con la frase: “Vaya usted al grano”. Que la información dada sea pertinente. Es decir, que esté en relación a lo que dice el emisor.

Máxima de Modalidad (o manera)
Grice afirma que el hablante debe ser claro, proporcionando información clara, no ambigua, breve, ordenada.

Sin embargo, como vamos a ver, en ocasiones, estas máximas no se cumplen. Se rompen de forma intencionada para transmitir información de forma no literal (mediante la ironía, por respeto, etc.), generando inferencias pragmáticas, Estas son las implicaturas conversacionales (mecanismos de interpretación que van más allá de lo manifestado en los enunciados).


Así, Raskin establece un modelo formal de la competencia humorística, creando un Principio de Cooperación Humorístico (teniendo como base los principios de Grice). Distingue dos tipos de comunicación:
  • Bona Fide: Es la comunicación que no infringe el Principio de Cooperación.
  • Non Bona Fide: con dos tipos de comunicación: el chiste (humor) y la mentira. Es decir, cuando no se tiene en cuenta el principio de Cooperación.
Estudia una serie de mecanismos de interpretación humorística. Así, para Raskin el humor es un uso desviado del lenguaje, mientras que para Curcó no.
Para Curcó, la incongruencia es un instrumento para alcanzar el efecto humorístico. También pensó así Francisco Yus Ramos: “Mi modelo comunicativo incide sobre todo en la imposibilidad inicial de determinar la intencionalidad de muchos actos (no)-verbales de nuestros interlocutores.

¿Qué dos condiciones debe cumplir un texto para causar humor?
  1.  Ser compatible parcial o plenamente con dos esquemas diferentes (incongruencia).
  2.  Los dos esquemas deben ser opuestos.


Semióticamente hablando, para Curcó, el humor nace de una suposición básica (key assumption), la cual se presenta en contradicción con la suposición previsible (target assumption).
Se invierte la situación gracias a la contradicción. El oyente, cuando recibe este mensaje, ve en el hablante una actitud de distanciamiento con respecto a una de las suposiciones.
Todo ello, se deben, en cierto modo, a que los hablantes tenemos la competencia gramatical para entender las diversas construcciones gramaticales, como los chistes.


Por otro lado, Attardo, en su obra “Violation of conversational maxims and cooperations: The case of jokes", reflexiona sobre el carácter del texto humorístico o chiste, desde la violación de los principios conversacionales de Grice. En los chistes, existe la intención de violar las máximas de Grice.

Así, también Yamaguchi sostiene que los chistes son violaciones de las máximas conversacionales de Grice. Sin embargo, para él, el narrador no es el responsable de romper la máxima. Por su parte, Attardo entiende que el narrador es culpable de la violación.


Al margen de esto, Raskin estudió cómo se percibe el carácter humorístico del texto, elaborando el esquema más exacto:

Fue Attardo quien amplió este esquema, exponiendo otras tres partes fundamentales del un texto humorístico:
  • Base presuposicional: son las implicaturas. Se sobreentiende la información que se nos da. Por ejemplo, “El Rey de Francia es calvo”. Se supone que en Francia hay Rey.
  • Metamensaje: es decir, la comunicación no verbal.
  • Supresión de la violación: El oyente puede interpretar el chiste seriamente y, por lo tanto, suprimir la violación de las máximas.

Veamos ahora algunos ejemplos. Vamos a “destripar” algunos chistes para ver dónde reside el humor:

-Conozco a un hombre con un ojo de cristal que se llama Antonio.
-Ah! ¿Y cómo se llama el otro ojo?
En este caso, el humor reside en que se ha producido un choque de contextos. Es muy ambiguo este diálogo porque encontramos, en el primer interlocutor que habla, dos antecedentes: ‘un hombre’ y ‘ojo de cristal’. Así, cuando se dice ‘que se llama Antonio’, el otro interlocutor (y el oyente del chiste) puede entender que ‘el ojo se llama Antonio’.
Se incumple, así, la máxima de manera del Principio de Cooperación de Grice.


Hay tres tipos de personas en el mundo: las que saben contar y las que no.
Aquí se incumple la máxima de calidad, porque se nos está dando una información incongruente. Si, en el primer antecedente, se dice que ‘hay tres tipos de personas’, después no se puede hablar solo de dos tipos.
En este caso, el humor lo encontramos en la idea de que el hablante se identifica con los que ‘no saben contar’.
Es muy importante destacar que el contexto extralingüístico es esencial. Si se saca de contexto, el enunciado carece de humor y el hablante sería tomado como mentiroso o bajo la idea de que ha sufrido un lapsus.


Este es un niño muy feo que va a la pescadería y le dice a la pescadera:
-Hola, ¿me puede poner usted bonito?
Y la pescadera le responde:
-Niño, aquí no hacemos milagros.
En este chiste, de nuevo, la ambigüedad hace acto de presencia. ‘Bonito’ tiene dos acepciones en este caso: 1. Pescado 2. Lindo, agraciado de cierta proporción y belleza. (Según el Diccionario de la RAE).
Así, el hablante1, el niño, sigue la primera acepción, con la imagen representacional del pez. Sin embargo, la pescadera sigue la otra acepción. Por ello, la incongruencia de la conversación.
Se incumple, así, la máxima de manera.


Estos son dos tomates que están en una nevera y uno le dice al otro:
-Puff. ¡Qué frío hace aquí!
Y el otro dice:
-¡Uy!, ¡¡un tomate que habla!!
Este chiste es incongruente desde el primer enunciado. En los anteriores, el antecedente sí nos daba cierta información verdadera que nos ponía en preaviso. En este caso, el hecho de que “dos tomates hablen” es imposible. Así, el humor (aunque el chiste sea malo) está asegurado. La metarrepresentación mental de la situación es, de por sí, cómica.
Además, viendo el caso en este vídeo, la comunicación no verbal y el contexto de una imitación/parodia vuelven a ser esenciales.


De esta forma, resulta evidente que el enunciado, en sí, no nos permite deducir la información completa al 100%. El contexto es determinante. Así, entran en juego, la gestualidad (cinesis y proxémica), la entonación o prosodia, etc. Es decir, la comunicación no verbal.
Sin embargo, en Semiótica, al estudiar los signos y las estructuras lingüísticas que hacen posible el humor, encontramos estas técnicas que permiten deducir las pistas esenciales para descubrir dónde reside el humor. Son rasgos formales dentro del enunicado que eliminan o cambian una interpretación. De ahí, los malentendidos o el humor.
Ese contexto es esencial porque hace que el interlocutor concluya la respuesta, acertada o no, siguiendo su representación mental. Cuando se alejan de esos principios, el hablante distingue el humor.



¿Os ha gustado? Si os ha parecido interesante, ahora os dejamos con una recopilación de los mejores chistes de la red. Juzgad vosotros mismos, porque en todos se cumple lo que acabamos de explicar:

Fuentes y bibliografía básica
Diccionario de la Real Academia Española – 22º edición

Interpretación en defecto y sobreinterpretación


En el proceso de decodificación de un mensaje, uno de los elementos determinantes para la cuestión de la sobreinterpretación y la interpretación en defecto es el del ruido. Al igual que al encender la radio es frecuente que se cuelen las locuciones de frecuencias ajenas, en la comunicación se dan interferencias que hacen que el receptor reciba señales no deseadas, que son mezcladas con las deseadas, poniendo a prueba de esta forma la capacidad del receptor de filtrar esas señales perjudiciales para el correcto entendimiento comunicativo. Pero, ¿hasta que punto está en nuestra mano producir, filtrar o incluso identificar esas señales? ¿a qué se deben? ¿son causadas por la afonía del emisor o por la sordera del receptor? Existe una tendencia natural a pensar en términos de identidad y semejanza, por lo que sabemos que a partir de cualquier mensaje podemos establecer relaciones de analogía con otros. Los textos se interpretan mediante la comparativa de otros textos, las frases mediante la de otras frases, los hechos mediante otros hechos, creando así una concepción referencial interconectada del mundo.


Russel Crowe "Una mente maravillosa"

En la película Una mente maravillosa, se cuenta la vida del premio Nobel en economía John Nash, quien sufre de esquizofrenia paranoide y llega a creer trabajar para el gobierno como descifrador de códigos comunistas en prensa y revistas. Este ejemplo es el perfecto para hablar de sobre interpretación, si pensamos que una mente tan sumamente privilegiada como la de Nash, quien cambió la concepción del funcionamiento de la economía contemporánea, era también capaz de ver mensajes cifrados en periódicos y de idear todo un mundo conspiranoico tras estos. Nash, llegó a afirmar que lo que le llevó a la locura fue el ideal racional de pensamiento. Identificar un signo como algo más de lo que es, darle credibilidad dejando de reconocer que la relación entre el signo y su posible interpretación es mínima y no por el contrario, deducir de un mínimo lo máximo posible, cayendo así en una espiral de semiosis ilimitada que provoca un método paranoico-obsesivo exponencial de interpretación.

Otro ejemplo de sobreinterpretación más común, lo encontramos en este anuncio de Desigual, que causo una gran polémica entre los telespectadores. Podemos darnos cuenta de la rapidez con la que sacamos conclusiones previamente al desenlace. En este caso, a causa del convencionalismo social que establece que lo normal en una pareja sea la estructura clásica de hombre-mujer, nos choca ver como la pareja de la protagonista es finalmente una mujer. 



Por otro lado, podemos entender la actitud del espectador como una visión interpretativa en defecto, si consideramos que en general, no somos capaces de identificar los signos que nos inciten a pensarlo, o simplemente barajar la posibilidad de que su pareja sea una mujer. 

Como decíamos, el ruido es un gran obstáculo para la comunicación humana. Pero no solo éste puede favorecer que la interpretación de un mensaje sea defectuosa, el canal por el que se transmite y la disposición del receptor para entenderlo pueden resultar igual de determinantes a la hora de interpretar. 

Otro ejemplo de la cara opuesta a la sobreinterpretación, lo encontramos de nuevo en el cine, en la famosísima película ¨El Show de Truman¨, en la que Jim Carrey nace en el interior de un reality show sobre su propia vida sin que él lo sepa. Al igual que en el mito de la caverna de Platón, que explicaba la dualidad entre el mundo de las sombras y el de la luz, observamos en esta película como partiendo de la interpretación en defecto se llega a la correcta interpretación, pasando por la obsesión de la interpretación en exceso. 



Hay numerosas ocasiones en las que los actores del reality dejan ver que no son ciudadanos corrientes, si no que están actuando, como las continuas apariciones de su mejor amigo publicitando la marca de una caja de cerveza, los patrones de comportamiento en los vecinos perfectamente cronometrados o la total imposibilidad de salir de su ciudad o de reservar un vuelo de avión. Hasta que estas experiencias no se vuelven más sospechosas, el protagonista no comienza a indagar e interpretar esos signos como lo que realmente son. Se nos muestra a un hombre que vive una mentira ya que no es capaz de interpretar correctamente los mensajes que se le van presentando. Además, cuando se da cuenta, pretende comunicárselo a su mujer, haciéndole ver una serie de pruebas que demostraban su teoría. Ante esto, su mujer le hace intentar creer que esta empleando un método obsesivo de sobreinterpretación.

En definitiva, podemos concluir con la idea de que la interpretación de los signos es una forma de asimilar, representar y proyectar la realidad y por lo tanto, de domesticar a nuestro antojo los signos. Es esta libertad de asociación interpretativa la que da lugar a errores en la comunicación, ya sea por llevar al extremo la decodificación de los mensajes, o por el contrario, interpretarlos en defecto. 


Carlos Álvarez-Cascos y Juan Fernández


Fuentes:

 -http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca1.htm  "Nómadas - Revista crítica de ciencias sociales y jurídicas"
-http://direccionmultiple.files.wordpress.com/2012/08/eco_umberto-interpretacion_y_sobreinterpretacion.pdf  "Umberto Eco: Interpretación y sobreinterpretación"