Vivimos en la conocida era de la información, en la que hay una cantidad inabarcable de
ésta. En los medios de comunicación ya no se pretende informar
bien, sino informar con rapidez; y con el boom de los diarios en Internet y el aumento del uso de redes sociales la competencia por
ser los primeros en informar hace que se produzcan errores
periodísticos y así una confusión entre lo que es realidad y lo
que es ficción.
Primero deberíamos
poder diferenciar entre lo que es un texto real y lo que es un texto
ficticio. Un texto real, en periodismo, debe
reflejar de la manera más objetiva posible la realidad que
representa y además debe estar contrastado, es decir, que las
fuentes consultadas sean fiables. En cualquier noticia verdadera publicada existe un texto real.
Por el contrario, un
texto ficticio no tiene por qué asemejarse a la realidad, ni
siquiera debe tratar de un hecho que haya ocurrido. En periodismo
podríamos designar como texto ficticio una noticia
falsa o aquel que a partir de una realidad construye otra
paralela con la que sí estaría relacionado.
A veces el problema de
publicar una noticia que resulta ser falsa no reside en el no contrastar, sino en tomar por cierto cualquier hecho que cuente
cualquiera. Por ejemplo, nos hemos acordado de cómo Jordi Évole, el
follonero, consiguió que en casi todos los medios nacionales se
publicara esta información: Mari Carmen aseguraba que había metido
en la lavadora el segundo premio de la Lotería Nacional y resultó
ser que Mari Carmen había sido contrata por Jordi Évole para que
fingiera ante los medios haber sido premiada. La noticia era falsa y
los medios lo publicaron. Tras la emisión del programa del follonero
los medios aclararon que todo había sido una broma de Évole.
Foto:
www.elmundo.es
Foto: www.elperiódico.com
Otro conocido patinazo
de la prensa española tuvo lugar tras los atentados del 11 de marzo.
El problema en este caso tampoco se trataba de haber tenido acceso a
la fuente equivocada, sino de dar por hecho unas informaciones que
aún no estaban demostradas. Tanto 'El País' como 'El Mundo' sacaron en portada una noticia que resultó ser falsa, dado que los atentados no fueron obra de ETA. Por lo tanto, el texto con el que venían estos diarios, era ficticio porque no era real, sino inventado.
Fotos: http://www.noticiasdot.com/
Hace escasas semanas,
Jordi Évole llevó a cabo el “experimento” conocido como
Operación
Palace, en el que se mostraba a la audiencia cómo el golpe de
estado del 23 de febrero en realidad fue una película dirigida por
José Luis Garci. Gran parte de la audiencia quedó cautivada por
este programa y se sintieron indignados pensando
que habían vivido una gran mentira que no había salido a la luz
hasta ahora. ¿Qué consiguió Jordi Évole con ésto?, ¿reírse de
la gente? En nuestra
opinión dio una lección a todo aquel que estuviera viendo el
programa, ya que estamos en un punto en el que nos creemos
absolutamente todo lo que los medios nos cuentan. Él
mismo afirmó en una entrevista días más tarde que “hay
portadas de periódicos que en la contraportada no te dicen que es
falso”.
Para
poder hacer noticias contrastadas y descartar los rumores, los medios
de comunicación deberían evitar que primase antes la velocidad que
la buena información. Para ello, los periodistas deberían
contrastar muy bien sus fuentes antes de dar por sentado que una
información es creíble o verdadera. Las redes sociales han traido
consigo un gran número de ventajas entre sus usuarios, pero también
cabe añadir que muchas informaciones falsas publicadas por medios,
han sido sacadas de Twitter.
Una
de las principales características de Twitter es su
velocidad. Cualquier persona, esté en la parte del mundo en la que
esté, puede estar informado de todo lo que pasa a través de sus
seguidores. Todos los medios de comunicación cuentan con un perfil
en esta red social, y se encargan de publicar sus noticias ahí,
además de tweets 'última hora'.
Pero
no es oro todo lo que reluce, y es que un gran problema de que los
medios estén presentes en Twitter es que, con tal de ser los
primeros en publicar un tweet o una noticia en exclusiva, a veces no
contrastan la información y terminan por publicar una noticia que
resulta ser falsa, ficticia.
Imagen:
@llourinho
En
esta imagen, a pesar de que no se ve con mucha claridad, se demuestra
como los medios, en ocasiones, se limitan a publicar una noticia sin
contrastarla. Una cuenta de Twitter se pone en contacto con
otra que tiene muchos seguidores y planean que el primero escriba un
tweet polémico pero falso, y el segundo le dará retweet para que
fluya la noticia. El tweet era el siguiente: “Seleccionador de
Qatar: me dijeron que votara al portugués para limpiar la imagen de
Blatter ya que aquí se celebrará el Mundial”. Como se ve en la
imagen, algunos medios descartaron la opción de que fuera un mero
rumor y lo publicaron como noticia real. Este es solo un ejemplo,
pero existen muchos casos más.
Respondiendo a cómo
podemos separar realidad de ficción en la era que vivimos, creemos
que los medios deberían ocuparse más de contrastar las
informaciones y por supuesto, de recurrir a fuentes fiables y
citarlas siempre. La inmediatez es importante, por supuesto, y el
auge de las redes sociales dificulta la acción de los medios pero
dichos medios no pueden permitirse el lujo de fallar a la audiencia.
El principal problema de internet es precisamente la rapidez con la
que una información sale a la luz y son los comunicadores los que no
deben quedarse en lo superficial de la información, sino que deben
ir al fondo de la noticia para investigar si se trata de algo real o
ficticio. Que vuelva el periodismo de investigación, de calle, de contraste. Pero en caso de que los medios publiquen algo ficticio como
real, la población debería también ejercer una labor de
contraste y no quedarse con cualquier cosa que lea. El ciudadano
debe estar preparado para recibir un bombardeo de noticias diario, y
debería saber contrastar para no creerse todo lo que los medios le
cuentan.
Irene Rodríguez
Raquel Mezquita
2º D periodismo
Irene Rodríguez
Raquel Mezquita
2º D periodismo




