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domingo, 11 de mayo de 2014

Periodismo Ciudadano: concepto teórico, surgimiento del fenómeno y problemas y diferencias con el periodismo tradicional

El periodismo ciudadano se trata de una modalidad reciente que, aunque no consta aún de una base teórica sólida, posee bastante base profesional, además de cierta motivación.

Para comenzar a entender el concepto, hay que remontarse a su antecesor: el denominado “periodismo cívico” de los años 90 en EEUU. Esta modalidad de periodismo era llevada a cabo por distintos profesionales que cubrían temas relacionados directamente con el ciudadano, sin ocuparse de grandes unidades temáticas informativas como puedan ser la política o la economía.

No obstante, el verdadero comienzo del periodismo ciudadano comienza del año 2000 en adelante e intrínsecamente ligado al surgimiento de Internet y el proceso conocido como la “democratización de la información”.

Esta determinada versión del periodismo se distingue como aquel “acto en el que uno o un grupo de ciudadanos tienen un papel activo en el proceso de recolectar, analizar y diseminar noticias e información con el objetivo de entregar, con una mirada independiente, confiable, precisa, amplia e importante, la información que una democracia necesita” (Bowman y Willis, 2003).

Por otra parte, con el fin de diferenciarlo con el periodismo tradicional, diremos que éste consiste en aquella “actividad que supone recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información”. En el periodismo tradicional/profesional, es imprescindible que el periodista recurra obligatoriamente a fuentes lo más fiables posible, y que la base de toda investigación sea la noticia.

En cuanto a los modelos que conocemos de periodismo ciudadano, los más eficaces y utilizados son herramientas de participación 2.0. El más importante y conocido es el blog y los microbloggins (Twitter), que se han convertido en la primera forma de manifestación de este periodismo cívico, y que además cuentan con la ventaja de la rapidez de difusión y respuesta. Son medios que facilitan la participación y la aportación de nuevos datos. Hay medios de comunicación que ofrecen la posibilidad de que los ciudadanos participen como periodistas y de ésta forma poder llegar a aquello que los propios medios desconocen.

Mediante estos tres modelos nombrados anteriormente los ciudadanos se convierten no solo en receptores sino en productores de noticias y de testimonios, creando contenidos de una forma más o menos elaborada y aportando (en muchas ocasiones) vídeos y fotos tomadas al instante. Las noticias que se desarrollan ya no son opiniones, se han convertido en hechos narrados en primera persona y recurriendo a diversas fuentes para dar un equilibrio al contenido, y además añaden filtros para garantizar la precisión, lo que se conoce como elemento de verificación. 

El periodismo profesional también ha sufrido por las libertades de las que pueda gozar una persona que lleva a cabo un periodismo ciudadano como el poder dar una noticia y exponer sobre cualquier tema sin temor a sufrir represalias o presiones por parte de la sociedad, políticos, empresarios… Un periodista cívico tiene libertad total para hablar de lo que quieran y cómo ellos crean más oportuno sin nada que perder. Otra diferencia en cuanto el desarrollo del periodismo ciudadano y el periodismo de profesión es la rapidez de difusión que permiten las herramientas virtuales. Un ejemplo de esto es el caso de la Primavera Árabe, que estalló en durante el 2010 y de la que nos llegaron las primeras imágenes gracias a las redes sociales y blogs, ya que los medios tradicionales escondían la realidad.
No obstante, el periodismo ciudadano también tiene claras desventajas como la desconfianza que puede transmitir cualquier noticia publicada al no ser llevado a cabo una acción de verificación de los hechos por parte de ningún responsable. Por lo tanto, podemos afirmar que el periodismo ciudadano no llega a ser periodismo real ya que no siempre hace referencia a fuentes ni se investiga lo suficiente, únicamente se dedica a transmitir una situación particular en un medio digital y una vez hecho esto deja su papel como periodista.
Con el rápido auge del periodismo ciudadano puede decirse que en cierta manera, esa capacidad exclusiva de filtrar información ya no corresponde sólo a los periodistas o a las agencias de noticias, sino que ha pasado a “democratizarse”. Esta “democratización”, no obstante, conlleva pérdida de calidad informativa, rigor, coherencia, solidez de discurso y demás, inconvenientes anteriormente mencionados.

La llegada de las redes sociales no ha supuesto, sin embargo, que cambie de raíz el proceso periodístico. Los periodistas generalmente no usan este tipo de redes como fuentes informativas, por los inconvenientes obvios, principalmente de verificabilidad. En este sentido, si bien es cierto que las redes sociales no suponen la base del proceso informativo, está claro que sí que se han convertido en uno de los principales medios de difusión. Es innegable que, desde su aparición, los medios y periodistas utilizan más las redes para difundir sus noticias, artículos, crónicas y demás; para crear imagen de marca o para retransmitir sucesos en directo, como en el caso de los corresponsales.
Entrevista a Dan Gillmor, considerado por muchos como el "padre" del Periodismo Ciudadano.

Almudena Casado y Roberto Herranz


BIBLIOGRAFÍA
El equívoco del periodismo ciudadano: cómo las nuevas formas de consumo de la información están redefiniendo el periodismo. Carlo Sorrentino. adComunica: revista científica de estrategias, tendencias e innovación en comunicación, ISSN 2174-00992, Nº. 6, 2004 (Ejemplar dedicado a: Periodismo y democracia en el entorno digital), págs. 21-37
Periodismo digital y democracia participativa. Amparo Moreno Sardá, Núria Simelio i Solà. Anàlisi: Quaderns de comunicació i cultura, ISSN 0211-2175, Nº 36, 2008, págs. 115-129
Periodismo público-ciudadano: sobre el ejercicio del derecho a la comunicación e información en las organizaciones sociales. Juan David Parra Orozco. Diálogos de la comunicación, ISSN 1813-9248, Nº 82, 2010 (Ejemplar dedicado a: La información como derecho humano)